El atribulado rey Carlos VI de Francia creía que estaba hecho de vidrio

Durante varios siglos, a partir del siglo XIV d.C., una extraña enfermedad conocida como "delirio de cristal" se extendió por toda Europa, en particular entre los nobles, la realeza y los miembros de la élite de la sociedad. Las personas con la ilusión del cristal creían que su cabeza, brazos, glúteos o todo su cuerpo estaban hechos de cristal y tenían que tener mucho cuidado para no romperlo.

Carlos VI (1368-1422) ascendió al trono en 1380 a la edad de 11 años, pero no comenzó a gobernar de forma independiente hasta 1388. Al principio fue un monarca joven y prometedor. Implementó reformas para mejorar la burocracia y reducir la corrupción. También se involucró en la política papal.

Pero en 1392, Carlos VI enfermó y experimentó lo que los historiadores consideran su primer episodio esquizofrénico. Carlos VI llegó a creer que estaba hecho de vidrio y no se movería sin llevar ropa reforzada. Se sentaba en una habitación, inmóvil, durante horas, y solo se movía con extrema precaución para evitar romperse. Esto continuaría intermitentemente por el resto de su vida. El futuro Papa Pío II escribió sobre Carlos VI:

"Su enfermedad empeoraba cada día hasta que su espíritu se había ido por completo. A veces pensaba que estaba hecho de vidrio y no se dejaba tocar. Tenía barras de hierro colocadas en su ropa y protegidas de todo tipo de formas para que pudiera no se caiga y se rompa.

Un retrato del atribulado rey Carlos VI de Francia (dominio público)

Un retrato del atribulado rey Carlos VI de Francia (dominio público)

La ilusión de cristal era sorprendentemente común entre las clases altas de la Europa medieval tardía y moderna. Era lo suficientemente común como para ser mencionado por varios grandes médicos, científicos y filósofos, incluido René Descartes. Por qué fue tan frecuente es misterioso. Igualmente misterioso es por qué desapareció casi por completo después del siglo XIX, excepto por un puñado de casos oscuros.

El cuerpo humano fue visto por muchos filósofos y teólogos en ese momento como un recipiente frágil y temporal para el alma que pronto sería abandonado por un nuevo cuerpo resucitado o un estado de existencia pura e incorpórea. Esta asociación de la fragilidad con el cuerpo humano y el material del vidrio puede haber dado al delirio una especie de credibilidad psicológica en las mentes de los primeros europeos modernos. Las personas que sufren de la ilusión del cristal pueden haber sido muy conscientes de su fragilidad y buscar una manera de lidiar con ella.

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Imagen de portada: el rey Carlos VI tenía una ilusión de cristal. La fuente: ESTUDIOS LIGHTFIELD /Adobe Stock

Por Caleb Strom

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