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Descifrando Enigmas

La cueva de Lovelock y los gigantes

Lovelock

Las cuevas antiguas son tesoros llenos de misterios, el Pozo de Osiris, la Cueva de los Tayos, el templo más antiguo del mundo, etc… Es casi imposible datar su antigüedad y ni que decir tiene que el emplazamiento normalmente es escogido porque anteriormente fue utilizada por algún otro motivo. Por ello también es interesante estudiar, aunque sea brevemente la cueva de Lovelock y su relación con los gigantes.

La Cueva de Lovelock

Los cuentos coloridos del Oeste Americano no se desvanecen fácilmente, incluso cuando parecen haber sido descartados. Tomemos, por ejemplo, la historia de los legendarios gigantes pelirrojos caníbales cuya supuesta existencia en la zona de Lovelock lleva siglos debatiéndose. Esto se debe principalmente a los relatos de las tribus indias de los Paiute, las cuales hablan de dichos gigantes. En ocasiones hablan de seres de 2,40 metros que comían al resto de las tribus.

Los científicos han dicho que no hay pruebas de que los “gigantes”, descritos por primera vez en antiguos cuentos indios, fueran caníbales. Además, el pelo pelirrojo, podría ser debido a un teñido químico por tierra después del entierro, por la que los restos momificados tienen pelo rojo en lugar de negro como la mayoría de los indios de la zona.

Lovelock
Entrada a la Cueva

Estudios sobre Lovelock

Un estudio de la Universidad de Nevada realizado a mediados del decenio de 1970 indicó que los “gigantes” medían alrededor de 1,80 m de altura, y no casi 3 m como se había afirmado. Lo que quedó después de eso fue la evidencia de una tribu separada de las tribus principales cuyos descendientes Paiute siguen viviendo por la zona. Tal vez fuera un banda errante, más agresiva pero superada en número, finalmente cazada y asesinada o perseguida.

Los antropólogos dicen que la historia, aunque algo más calmada, sigue siendo fascinante. Pero admiten que el viejo mito tiene más atractivo y, sin importar lo que digan, probablemente seguirá persistiendo.

El estudio de mediados de la década de 1970 se llevó a cabo después de que un grupo de huesos, marcados como “huesos gigantes”, fueran encontrados en un gabinete fuertemente vigilado en el edificio de la Sociedad Histórica de Nevada en Reno.

Sheilagh Brooks, quien presidió el departamento de antropología de Las Vegas, analizó los huesos que aparentemente provenían de la Cueva de Lovelock, un tesoro para los científicos que trataban de reconstruir la historia temprana de Nevada.

La Dra. Brooks dijo que su investigación mostró que algunos de los huesos eran de vacas, no de gigantes. Los huesos humanos parecían ser restos de indios “tal vez de 1’85 metros de altura, grandes, pero no tan grandes”, dijo.

El mito fue escrito en 1883 por Sarah Winnemucca Hopkins, hija de un jefe indio Paiute. Ella habló de una extraña tribu pelirroja de caníbales que sus antepasados condujeron a una cueva y se asfixiaron encendiendo un fuego en su entrada.

Lovelock
Sarah Winnemucca Hopkins, ca 1885

Dijo que los “comedores de gente” eran tan feroces que saltaban al aire, tomaban flechas que zumbaban sobre sus cabezas y las disparaban a sus enemigos. Los Paiutes llamaron a los gigantes Si-Te-Cah, que se traduce como comedores de tules. Los gigantes comían y tejían tules, una planta acuática fibrosa, en balsas para navegar a través de lo que quedaba del lago Lahontan, según cuenta la historia.

Los Paitues y Lovelock

Los Paiutes, una tribu nativa americana originaria de partes de Nevada, Utah y Arizona, describieron el Si-Te-Cah como un pueblo extraño e inaccesible que mataban y comían a sus cautivos, y dijeron a los primeros colonos que después de años de guerra todas las tribus de la zona se unieron para librarse de los gigantes.

Los gigantes que huían se refugiaron en la cueva de Lovelock y se negaron a salir a pesar de las exigencias de que salieran a luchar. Así que sus perseguidores llenaron la entrada de la cueva con arbustos que fueron incendiados en un intento de obligar a los gigantes a salir. Los pocos que salieron fueron asesinados rápidamente. Los gigantes que permanecieron dentro de la caverna fueron asfixiados.

John T. Reid, un ingeniero de minas de Lovelock, escribió que los indios lo llevaron a la cueva en 1886 y le contaron la historia de los gigantes caníbales de pelo rojo. Pero cuando entró en la cueva no encontró nada más que toneladas de guano de murciélago.

Reid no tuvo éxito en iniciar una excavación arqueológica inmediatamente. Pero los mineros, dándose cuenta del valor del guano como fertilizante, empezaron a sacarlo en 1911. Rápidamente encontraron huesos, cestas, armas, herramientas, señuelos para patos, varios otros artefactos y lo que describieron como una momia de 1,80 m. James H. Hart, uno de los mineros, escribió que la momia, encontrada en la parte norte-central de la cueva a un metro y poco de profundidad, tenía el pelo “claramente rojo”.

El descubrimiento impulsó una excavación arqueológica en 1912, seguida de una segunda excavación en 1924. Se recuperaron miles de artefactos y unas 60 momias de altura media. No todas las momias fueron preservadas. Uno de los mejores especímenes fue hervido y destruido por una logia fraternal local que quería un esqueleto para propósitos de iniciación. Siguieron más estudios, incluyendo la datación por radiocarbono que mostró que la cueva fue ocupada desde alrededor del 2.000 A.C. hasta alrededor del 900 D.C.

Adrienne Mayor escribió sobre el Si-Te-Cah en su libro, “Leyendas de los primeros americanos”. Ella sugirió que la interpretación “gigante” de los esqueletos de la Cueva de Lovelock y otras cuevas en Nevada fue iniciada por empresarios que establecieron exhibiciones turísticas. También señaló que el pigmento del cabello no es estable después de la muerte y que varios factores como la temperatura y las condiciones del suelo pueden hacer que el cabello muy oscuro se vuelva rojo o naranja oxidado.

Conclusión:

  • Canibalismo: No es descabellado pensar que pudieran ser caníbales, sobre todo en época de escasez.
  • Gigantismo: La cultura popular a podido derivar en llamar gigantes a personas verdaderamente altas, tengamos en cuenta que es bastante extraño encontrar a indios americanos tan altos.
  • Pelirrojos: Puede deberse a una característica de la propia tribu, la cual se tiñera el pelo en vida o procedieran a hacerlo como ritual en el enterramiento.
  • Cráneos gigantes: Se han hecho pruebas comparativas de cráneos normales con los cráneos que se pueden observar en la foto inicial de este artículo, y la diferencia es bastante evidente. Pero estos cráneos no están expuestos. Si son verdaderos ¿Por qué están escondidos en un almacén del propio museo de Nevada? ¿O es que son falsificaciones y por ello no se exponen?

Fuentes:

The ancient giants of Nevada and the mystery of lovelock cave