¡Monos genéticamente modificados con cerebro humano!

Un gen humano inyectado en el cerebro de los monos no solo los hizo más grandes, sino que también aumentó la función neuronal, haciendo que los animales fueran más humanos.

Los cerebros de los titíes son mucho más pequeños y suaves que los cerebros humanos y, durante la evolución, la neocorteza de nuestros cerebros se "dobló" para formar la apariencia arrugada, lo que permitió una mayor área de superficie de la neocorteza en el espacio restringido del cráneo humano.

Se inyectó un gen humano en los fetos de siete titíes comunes y estas criaturas genéticamente modificadas mostraron signos de expansión cerebral. Además, los cerebros de los monos formaron surcos arrugados, como los que se ven en el cerebro humano, y el número de neuronas en la neocorteza aumentó considerablemente.

Partes del cerebro. (Visanji, Naomi P., Patricia L. Brooks, Lili-Naz Hazrati y Anthony E. Lang/CC BY 2.5)

Partes del cerebro. (Visanji, Naomi P., Patricia L. Brooks, Lili-Naz Hazrati y Anthony E. Lang/ CC POR 2.5 )

Índice

    Ciencia sin cultura pop, por favor

    El gen, llamado ARHGAP11B, controla el pensamiento consciente, el razonamiento y el lenguaje, y cuando se inyectó en el cerebro del mono, desencadenó el crecimiento de más células madre, lo que resultó en un cerebro agrandado. Según medios sensacionalistas, como el Correo diario en este caso, estas experiencias son 'evocadoras de recientes' Películas El planeta de los simios donde los primates modificados genéticamente hacen la guerra contra la humanidad. Pero para aquellos de ustedes que no necesitan referencias de la cultura pop de Hollywood con su ciencia, sigan leyendo...

    Un nuevo estudio acaba de ser publicado en la revista La ciencia por el investigador principal, el profesor Michael Heide, del Instituto Max Planck de Biología Celular Molecular y Genética ( MPI-CBG) en colaboración con investigadores del Instituto Central de Animales de Experimentación ( CIEA) a Kawasaki y el Universidad de Keio en Tokio, Japón. El laboratorio del investigador japonés Hideyuki Okano en RIKEN Center for Brain Science fue el primero en producir titíes transgénicos con transmisión de línea germinal (GT). Esto significa que fue pionero en el desarrollo de tecnología para generar primates no humanos transgénicos.

    Imagen microscópica de una sección de un hemisferio cerebral de un feto de tití transgénico ARHGAP11B de 101 días. Los núcleos celulares se visualizan mediante DAPI (blanco). Las flechas apuntan a un nuevo pliegue en el cerebro del mono. (Heide et al. / MPI-CBG)

    Imagen microscópica de una sección de un hemisferio cerebral de un feto de tití transgénico ARHGAP11B de 101 días. Los núcleos celulares se visualizan mediante DAPI (blanco). Las flechas apuntan a un nuevo pliegue en el cerebro del mono. (Heide et al. / MPI-CBG)

    Los simios de cerebro grande que nunca existieron

    GT es cuando las células madre embrionarias contribuyen a las células reproductivas de un mamífero (células germinales) y se transmiten genéticamente a su descendencia. Sin embargo, en este experimento, no se necesitó GT porque no nacieron fetos de tití transgénicos. Okano dijo que los siete fetos de tití estaban todos "en el útero" (dentro del útero) y fueron extraídos por cesárea para su análisis el día 102 del embarazo.

    Se ha observado que la neocorteza del cerebro del tití común "se agranda y la superficie del cerebro se pliega". Además, el equipo también notó un aumento en el número de neuronas de la capa superior que aumentan con la evolución de los primates.

    Esta nueva prueba de inyección en el cerebro de un mono surgió del experimento de 2015 en el que se insertó un solo gen en el cerebro de un ratón que agrandó la neocorteza y provocó la formación de muchas más neuronas. Esto reveló que el gen ARHGAP11B tiene un gran impacto en el desarrollo del cerebro y una mayor funcionalidad. Marta Florio de MPI-CBG relató Ciencia viva cuando era "tan genial" descubrir que un gen diminuto afecta el fenotipo de las células madre y dilata la neocorteza.

    Cerebros de tití fetal de tipo salvaje (normal) y transgénico ARHGAP11B (101 días de edad). Líneas amarillas, límites de la corteza cerebral; líneas blancas, desarrollo del cerebelo; puntas de flecha, pliegues. Barras de escala, 1 mm. (Heide et al. / MPI-CBG)

    Cerebros de tití fetal de tipo salvaje (normal) y transgénico ARHGAP11B (101 días de edad). Líneas amarillas, límites de la corteza cerebral; líneas blancas, desarrollo del cerebelo; puntas de flecha, pliegues. Barras de escala, 1 mm. (Heide et al. / MPI-CBG)

    El extraño futuro de la edición de genes

    Al igual que los teléfonos celulares y los viajes espaciales, todo el concepto de jugar con los genes humanos que transmitimos a nuestros hijos ha sido durante mucho tiempo propiedad de la ciencia ficción. Pero hoy, los equipos de científicos están resolviendo rápidamente las barreras tecnológicas y se están logrando avances en el tratamiento de enfermedades que van desde enfermedades cardíacas hasta la enfermedad de Alzheimer. Las mismas tecnologías utilizadas para "editar genes humanos" también se utilizan en animales, que, según National Geographic se puede aplicar a la protección de especies en peligro de extinción como el demonio de Tasmania.

    La edición de genes eventualmente recuperará especies animales extintas al mezclar genes extraídos del ADN de especies extintas con las existentes. Liderando la carga en toda esta controvertida área de estudio está Fundación Long Now quienes audazmente afirman que "traerán de vuelta al mamut lanudo".

    Según el bioeticista, R. Alta Charo desde La Universidad de Wisconsin-Madison la "desextinción" podría aplicarse para resucitar los rasgos perdidos a través de la cría comercial, lo que permitiría a los científicos "mezclar o crear nuevas especies a su antojo" y, en nuestro futuro, dice, los multimillonarios podrían algún día dar a sus hijas de 12 años "verdaderos unicornios" para sus cumpleaños. O tal vez ahora, titíes inteligentes que harán su tarea, mientras miran Planeta de los simios en una pantalla pensando que nunca podría suceder en la vida real.

    Imagen de Portada: Este es un tití. Los científicos han insertado uno de nuestros genes en su cerebro de mono. Fuente: Leszek Leszczynski/ CC POR 2.0

    Por Ashley Cowie

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