Restos calcinados revelan el fin ultraviolento de Zultépec-Tecoaque

Los arqueólogos en el sitio de excavación de Tecoaque cerca de Calpulalpan en México han descubierto 24,000 huesos vinculados a los eventos de "sacrificio y venganza" de 500 años de antigüedad que llevaron a Zultepec-Tecoaque a un final sangriento.

Hoy dia Calpulalpan, o Heroica Ciudad de Calpulalpan, es la capital del municipio homónimo ubicado en el occidente del estado de Tlaxcala. El pueblo Acolhua fue una cultura mesoamericana que llegó al Valle de México alrededor del año 1200 d. C. y fue un importante aliado político de la antigua Triple Alianza Mesoamericana que fue fundada en 1428 d. C. por Tenochtitlan, Tetzcoco y Tlacopan. Esta estructura de poder indígena terminó hace 500 años este año, con la conquista española de 1521 d. C. y un ataque asesino de venganza que enviaría ondas de choque a través del mundo conocido.

Cada año, el pueblo acolhua de Zultépec, luego rebautizado como Tecoaque, adoraba al dios azteca del fuego Xiuhtecuhtli en Izcali, el mes culminante del calendario mesoamericano. Sin embargo, esta tradición ocurrió por última vez hace 500 años este año, en 1521 d.C.

En un acto único de resistencia a los españoles, el pueblo de Zultépec capturó una caravana de personas y animales pertenecientes al conquistador, oficial colonial y explorador español Pánfilo de Narváez. Luego procedieron a masacrar/sacrificar a sus cautivos en fechas seleccionadas en el calendario ritual durante ocho meses. Provocó un castigo de los españoles que será recordado como uno de los actos de venganza más brutales y escalofriantes de la historia.

Las excavaciones revelan la venganza española contra los habitantes de Zultépec-Tecoaque. (Melitón Tapia / INAH)

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    Ojo por ojo, aunque todos nos quedemos ciegos

    En 1632 el cronista Bernal Díaz del Castillo escribió Historia verdadera de la Conquista de Nueva España (que se traduce como "La verdadera historia de la conquista de la Nueva España") en la que dice que el conquistador Gonzalo de Sandoval recibió la orden de "destruir y saquear una gran ciudad, sujeta a aquella ciudad de Tesuico (Texcoco), que limita con el término de la provincia de Tascaltecal (Tlaxcala). Sandoval recibió la orden de destruir la colonia porque "los naturales habían matado cinco hombres a caballo y cuarenta y cinco personas que venían de la Villa de la Vera Cruz en la ciudad de Temixtitan (Tenochtitlan) […].”

    A partir de ahora, un equipo multidisciplinario de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia ( INAH) investigó 22 pozos y estructuras en la vía principal a Calpulalpan. Lo que descubrieron da testimonio de las represalias llevadas a cabo por Sandoval, a pedido de su señor colonial, Hernán Cortés. El director del sitio arqueológico, Enrique Martínez Vargas, dijo en el comunicado del INAH que las represalias contra los Zultépec “deben emprenderse a principios de marzo de 1521”. Es por ello que los hechos son particularmente significativos ahora en 2021, año que marca los 500 años de la caída de la capital tenochca.

    Los huesos descubiertos en Zultépec-Tecoaque muestran que mujeres y niños fueron asesinados y mutilados. ( INAH)

    Zultépec-Tecoaque masacra primero a mujeres y niños

    Los profesores Enrique Martínez Vargas y Ana María Jarquín Pacheco han dedicado las últimas tres décadas al estudio de la población de Zultepec y dicen que "aumentó después de la captura de la caravana, pues llegaba gente de Tenochtitlán para participar en los sacrificios de los cautivos". La ciudad estaba poblada por unos cinco mil habitantes en el momento de los sacrificios masivos.

    Temiendo represalias de Gonzalo de Sandoval por su sistemático asesinato y sacrificio de los cautivos españoles, los acolhuas de Zultépec, comenzaron a amurallar las zonas residenciales del pueblo cerca de la carretera principal y, presas del pánico, escondieron a sus víctimas en el pozo 22 de la ciudad. .

    Hasta el momento, los arqueólogos han recuperado 25.000 piezas de hueso, incluidos huesos humanos de cautivos sacrificados, que habían sido "modificados en trofeos" y enterrados apresuradamente con esculturas de arcilla de deidades prehispánicas. Quizás el aspecto más llamativo de su trabajo fue descubierto en un tramo de carretera a las afueras del pueblo. Los dos investigadores descubrieron los restos de un grupo de mujeres indígenas que frenéticamente protegían algo del ataque de un grupo de soldados españoles a caballo, vestidos con armas y disparando armas de fuego. Debajo de las mujeres, se descubrieron los restos destrozados de un grupo de niños de entre 5 y 9 años, lo que proporciona una respuesta sobre lo que las mujeres habían muerto protegiendo.

    Cuando atacaron Zultépec-Tecoaque, los españoles también quemaron templos y decapitaron deidades. (Melitón Tapia / INAH)

    Intercambio cultural a punta de lanza

    Como en todas las guerras, batallas y conquistas, siempre hay un pequeño espacio para la humanidad. ¿Dónde está? Al arqueólogo Martínez Vargas le parece curioso que el equipo haya encontrado indicios que indiquen "una convivencia entre los acolhuas de Zultépec y los prisioneros de la caravana", llegando incluso a sugerir que los cautivos "eran sus invitados". Esta conclusión se extrajo de una serie de modificaciones realizadas en las viviendas del pueblo para albergar a los presos extranjeros, por ejemplo, se construyeron muros con estilos de construcción europeos: sugiriendo a Martínez Vargas que se produjo un "intercambio cultural".

    El término “intercambio cultural” evoca imágenes de ingeniosos prisioneros españoles reuniendo a sus captores tribales y enseñándoles las tradiciones europeas. Sin embargo, los cautivos fueron arrastrados uno por uno y desollados vivos durante varios días, e incluso corrieron destinos mucho peores. Y aunque algunos de los cautivos podrían estar construyendo muros, todos escucharon los escalofriantes gritos de muerte de sus amigos y familiares corriendo por los bosques mientras les cortaban el cuello lentamente en nombre de Xiuhtecuhtli. Todo "intercambio cultural", por lo tanto, muy probablemente, ocurrió en la punta de una lanza.

    Imagen de Portada: Hasta el momento, se han excavado 22 pozos en Zultepec-Tecoaque, lo que brinda amplia evidencia de violencia y masacre hace 500 años. Fuente: Melitón Tapia / INAH

    Por Ashley Cowie

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