Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views :
img

La verdad sobre la Sábana Santa (2ª Parte)

/
/
/
93 Vistas

Año 1978, el proyecto STURP

En 1978 un grupo de científicos estadounidenses llamado “Shroud of Turin Research Project” (STURP), financiado por la Holy Shroud Guild, una fundación religiosa para la adoración de la reliquia, se propusieron examinar a fondo la imagen misteriosa del lienzo. Sus conclusiones fueron:

No se han encontrado pigmentos, pinturas, tintes o manchas en las fibrillas. Los rayos X, la fluorescencia y la microquímica en las fibrillas excluyen la posibilidad de que se use pintura como método para crear la imagen. La evaluación ultravioleta e infrarroja confirma estos estudios. La mejora y el análisis de la imagen del ordenador mediante un dispositivo conocido como analizador de imágenes VP-8 muestran que la imagen tiene información tridimensional única codificada en ella. La evaluación microquímica no indicó ninguna evidencia de especias, aceites o bioquímicos conocidos que el cuerpo produzca en la vida o en la muerte. Está claro que ha habido un contacto directo de la Sábana Santa con un cuerpo, lo que explica ciertas características como las marcas de flagelo, así como la sangre. Sin embargo, aunque este tipo de contacto podría explicar algunas de las características del torso, es totalmente incapaz de explicar la imagen de la cara con la alta resolución que ha sido ampliamente demostrada por la fotografía.

El problema básico desde un punto de vista científico es que algunas explicaciones que podrían ser sostenibles desde un punto de vista químico, están excluidas por la física. Por el contrario, ciertas explicaciones físicas que pueden ser atractivas están completamente excluidas por la química. Para una explicación adecuada de la imagen de la Sábana Santa, uno debe tener una explicación científicamente sólida, desde el punto de vista físico, químico, biológico y médico. En el presente, este tipo de solución no parece ser obtenible por los mejores esfuerzos de los miembros del Equipo de la Sábana. Además, los experimentos en física y química con telas antiguas no han podido reproducir adecuadamente el fenómeno presentado por la Sábana Santa de Turín. El consenso científico es que la imagen fue producida por algo que resultó en oxidación, deshidratación y conjugación de la estructura de polisacáridos de las microfibrillas de la misma ropa. Tales cambios pueden ser duplicados en el laboratorio por ciertos procesos químicos y físicos. Un tipo similar de cambio en el lino se puede obtener con ácido sulfúrico o calor. Sin embargo, no se conocen métodos químicos o físicos que puedan dar cuenta de la totalidad de la imagen, ni puede una combinación de circunstancias físicas, químicas, biológicas o médicas explicar la imagen de manera adecuada.


    Por lo tanto, la respuesta a la pregunta de cómo se produjo la imagen o qué produjo la imagen sigue siendo, ahora, como lo ha sido en el pasado, un misterio.


Podemos concluir por ahora que la imagen de la Sábana Santa es la de una forma humana real de un hombre azotado y crucificado. No es el producto de un artista. Las manchas de sangre están compuestas de hemoglobina y también dan una prueba positiva para la albúmina sérica. La imagen es un misterio continuo y hasta que se realicen más estudios químicos, tal vez por parte de este grupo de científicos, o tal vez por algunos científicos en el futuro, el problema permanece sin resolver. (1)

Un creyente ante la Sábana Santa en Turín

1988, la datación por Carbono 14

Pero, como decía, llegó el año en el que la ciencia se impuso con la fuerza demoledora que lo suele hacer. Por fin se obtuvieron los permisos correspondientes y se seleccionaron 4 muestras que fueron enviadas a 3 laboratorios diferentes (2 a Arizona, una a Londres y otra a Zurich) y los tres, aunque con bastantes años de diferencia entre ellos, la dataron como una falsificación medieval. La fecha que ofrecieron fue: 1260 – 1390 (con un margen de 10 años arriba o abajo). Los resultados se publicaron en la prestigiosa revista Nature. Curiosamente, las fechas obtenidas se corresponden con los primeros registros históricos de la sábana, por lo que la teoría de una falsificación medieval cogía bastante fuerza.

Desde entonces salieron a la palestra muchas teorías conspiranóicas. Había quien decía que al desintegrarse el cuerpo de Jesús, el proceso alteró las cantidades de Carbono 14 presentes en el lienzo. También se decía que el incendio producido en 1532 en la iglesia de Chambery, también modificó la cantidad de carbono. Sea como fuere, todas estas teorías no se pueden probar por lo que solo quedan para el deleite de la imaginación de algunos.

Sin embargo hubo una teoría que sí llamó la atención de los científicos, la de los especialistas Sue Benford y Joe Marino. Observando minuciosamente a través del microscópio observaron una leve diferencia de color entre el tejido normal de la síndone y la parte que se había cortado para realizar la datación por Carbono 14. Dicha diferencia solo podía obedecer a una cosa, la parte observada tenía fibras de algodón. Si la sábana entera estaba confeccionada con lino, ¿qué hacían ahí esas fibras de algodón? La única respuesta posible estribaba en que fuera un remiendo utilizado para reparar el borde. En palabra de los especialistas:

La presencia de fibras de algodón en la sábana se podría considerar más bien una intrusión de material que una contaminación de la muestra. Es importante porque la mejor evidencia sugiere que no está presente en ningún otro lugar que no sea en el área de la muestra y la inmediatamente adyacente. Y dado que había evidencia de retejido que incluía pistas visibles, colorante más intenso, alumbre y algodón, entonces es razonable concluir que podría haber también fibra de lino más nueva utilizada en el re-tejido. El algodón puede haber sido utilizado para permitir que el tinte se adhiera a la fibra. El tinte probablemente se usó para hacer que el hilo nuevo parezca amarillento como el hilo más antiguo.

Estos especialistas quisieron enviar dichas fotografías ampliadas por microscópio a expertos en téjidos y en textiles y todos por unanimidad les respondieron afirmativamente, aquello era un remiendo y no formaba parte de la tela original. Benford y Marino, que bautizaron su teoría como “el remiendo invisible”, han presentado como evidencia a favor de su existencia un comunicado personal del Sr. Michael Ehrlich, propietario y presidente de Without A Trace, (compañía que proporciona servicios de reparación y zurcido),​ en el sentido de que los artesanos de la Edad Media eran capaces de realizar un entretejido que reparaba los tejidos de una manera invisible.

El doctor en química Ray Rogers se interesó por el trabajo publicado por Benford y Marino. Rogers era un prestigioso químico que había trabajado en el proyecto Manhattan y había publicado alrededor de 50 publicaciones científicas en revistas especializadas. Hay que enfatizar este último punto puesto que no era un don nadie. Además tenía en su poder aún parte de las muestras que se habían datado en el año 88, por lo que se dispuso a refutar la nueva hipótesis de los especialistas. El doctor Rogers publicó en la revista científica Thermochimica Acta del 20 de Enero de 2005 (Vol. 425, páginas 189-194) (2)

El doctor Rogers dijo:

En su momento acepté los resultados del radiocarbono, y creía que la teoría de Benford y Marino era altamente improbable. Usé mis muestras para probarlo. Una de las mayores vergüenzas que un científico puede enfrentar es tener que estar de acuerdo con las de un lunático.

El Dr. Rogers explica que la muestra que se escogió contiene vanilina, y el resto de la sábana no. Es totalmente improbable que solamente aparezca esta sustancia en la muestra. Atendiendo a esto, la sábana debe ser el doble de antigua que la muestra datada. La vanilina se origina por la descomposición térmica de la lignina, un polímero complejo integrante del algodón. Este producto suele encontrarse en materiales medievales, pero no en telas más antiguas, ya que disminuye con el tiempo.

El trabajo publicado por Rogers que muestra que la datación por carbono no es válida ha sido confirmado por John L Brown, especialista en materiales forenses en Georgia Tech en Atlanta, Georgia y por Robert Villarreal y un equipo de nueve científicos en el Laboratorio Nacional Los Alamos en Nuevo México.

Continúa en parte 3

 

 

Fuentes:

(1) http://www.shroud.com/78conclu.htm

(2) https://www.sciencedirect.com/journal/thermochimica-acta/vol/425/issue/1

  • Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • Linkedin
  • Pinterest

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Content is protected !!