Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views : Ad Clicks :Ad Views :
    img

    La verdad sobre la Sábana Santa

    /
    /
    /
    269 Vistas

    La sábana santa ha hecho correr ríos de tinta. Aún hoy el debate sigue abierto, por lo que las publicaciones acerca de su autenticidad, o no, seguirán in crescendo. Cada año salen nuevos programas donde se vuelven a decir las mismas cosas sin llegar a descartar alguno de los estudios que han quedado demostrados que han sido descartados por su falta de valildez. Y no por repetir una mentira mil veces se convierte en verdad.

    En el siguiente artículo vamos a descartar hablar sobre ciertos temas concernientes a la síndone, como, por poner un par de ejemplos, “la posibilidad de que existieran marcas de monedas en los ojos” puesto que eso jamás fue una práctica judía. También se ha hablado de palabras y textos que contiene la propia sábana cual textamento se tratase, pero de nuevo nos encontramos con dos objeciones, primero no está claro que exista ningun texto, por lo que nos encontramos con una clara paraeidolia y dos, no era constumbre de la época escribir un textamento en una mortaja.

    Sin embargo, nos centraremos en aquellos estudios que han tenido más validez y que sí se han podido al menos repetir. También intentaremos descartar todos aquellos que en su momento fueron invalidados por la ciencia.

    El lector podrá encontrar denominaciones como Sábana Santa, Sudario, Síndone… distintas denominaciones que se van alternando según los textos pero con el mismo significado: El trozo de tela que se cree que pudo contener el cuerpo de Jesús de Nazaret y que contiene la impronta de una figura humana.

    Antes de comenzar me gustaría sentar unas bases que han quedado demostradas por la ciencia y que son bastante sorprendentes.

    La verdad sobre la Sábana Santa

    Algunas características:

    • No existe pintura ni ningún tipo de pigmento, la imagen está realizada por un “envejecimiento” superficial de las fibras.
    • La imagen frontal (que no la dorsal) parece un negativo fotográfico. Decimos “parece” porque en zonas como el pelo no se cumple dicha función.
    • Todas y cada una de las heridas muestran las sufridas por Jesús de Nazaret según la pasión en los evangelios.
    • Está probada la presencia de sangre, siendo esta más abundante en la zonas de las heridas. Adler y John Heller afirmaron haber hallado bilirrubina y albúmina en las manchas.
    • Solo se observa la imagen desde cierta distancia. De cerca la imagen simplemente desaparece.
    • La datación por Carbono 14 realizada por tres laboratorios distintos la situa como una falsificación medieval.
    Este cartel anunciaba la exhibición del sudario de 1898.

     

    Una vez conocidos estos datos comencemos con los estudios:

    Estudios del año 1977

    Una llamada telefónica al JPL (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA de un miembro de la Hermandad de Cristo en Nuevo México, solicitando el análisis de imágenes de una reliquia religiosa, llamó la atención de dos hombres del laboratorio del equipo procesamiento de imágenes del JPL, Donald Lynn y Jean Lorre. Ambos se embarcaron en una fascinante investigación pionera sobre el Sudario de Turín.

    Aunque la investigación de la Sábana Santa de Turín por científicos del JPL no fue un trabajo de facto de la NASA, las técnicas de mejora de imagen utilizadas provienen de la tecnología espacial. El trabajo, por lo tanto, tiene una connotación de la NASA.

    No sentimos que hiciéramos ningún hallazgo importante“, dijo Lynn, “en parte porque teníamos negativos de mala calidad para trabajar. Sin embargo, el análisis de frecuencia tiende a descartar la posibilidad de que la figura haya sido pintada a mano“. (a)

    Los dos puntos importantes que se obtienen de este examen son los siguientes:

    1. Descartamos la opción de que haya trazos pintados a mano en la tela
    2. Se obtenía una imagen en 3D de la parte frontal de la Sábana. Cosa que no se pudo repetir con fotografías normales. Algo extraño había en dicha imagen.

    ¿Polen en la Sábana Santa?

    Hubo una gran controversia sobre la posibilidad de que hubieran pólenes de la zona de Palestina en la Síndone, puesto que los estudios relizados por Max Frei, no cumplían los estándares científicos. Max, un criminólogo retirado de la policía suiza y reconocido por su técnica de toma de muestras mediante el uso de cinta adhesivas, causó un gran revuelo cuando publicó sus resultados. Su examen indicó que las partículas de polen encontradas en las fibras de la mortaja son originarias de Palestina, Turquía, Francia y Turín, en fechas apropiadas para la supuesta historia de la Sábana Santa. Pero se descubrió que solo aparecieron en una de las cintas que utilizó mientras que las demás no tenían resto ninguno. Dicho resultado solo pudo deberse a una sola causa. La contaminación de dicha prueba.

    Año 1978, el proyecto STURP de la Sábana Santa 

    En 1978 un grupo de científicos estadounidenses llamado “Shroud of Turin Research Project” (STURP), financiado por la Holy Shroud Guild, una fundación religiosa para la adoración de la Sábana Santa se propusieron examinar a fondo la imagen misteriosa del lienzo. Sus conclusiones fueron:

    No se han encontrado pigmentos, pinturas, tintes o manchas en las fibrillas. Los rayos X, la fluorescencia y la microquímica en las fibrillas excluyen la posibilidad de que se use pintura como método para crear la imagen. La evaluación ultravioleta e infrarroja confirma estos estudios. La mejora y el análisis de la imagen del ordenador mediante un dispositivo conocido como analizador de imágenes VP-8 muestran que la imagen tiene información tridimensional única codificada en ella. La evaluación microquímica no indicó ninguna evidencia de especias, aceites o bioquímicos conocidos que el cuerpo produzca en la vida o en la muerte. Está claro que ha habido un contacto directo de la Sábana Santa con un cuerpo, lo que explica ciertas características como las marcas de flagelo, así como la sangre. Sin embargo, aunque este tipo de contacto podría explicar algunas de las características del torso, es totalmente incapaz de explicar la imagen de la cara con la alta resolución que ha sido ampliamente demostrada por la fotografía.

    El problema básico desde un punto de vista científico es que algunas explicaciones que podrían ser sostenibles desde un punto de vista químico, están excluidas por la física. Por el contrario, ciertas explicaciones físicas que pueden ser atractivas están completamente excluidas por la química. Para una explicación adecuada de la imagen de la Sábana Santa, uno debe tener una explicación científicamente sólida, desde el punto de vista físico, químico, biológico y médico. En el presente, este tipo de solución no parece ser obtenible por los mejores esfuerzos de los miembros del Equipo de la Sábana. Además, los experimentos en física y química con telas antiguas no han podido reproducir adecuadamente el fenómeno presentado por la Sábana Santa de Turín. El consenso científico es que la imagen fue producida por algo que resultó en oxidación, deshidratación y conjugación de la estructura de polisacáridos de las microfibrillas de la misma ropa. Tales cambios pueden ser duplicados en el laboratorio por ciertos procesos químicos y físicos. Un tipo similar de cambio en el lino se puede obtener con ácido sulfúrico o calor. Sin embargo, no se conocen métodos químicos o físicos que puedan dar cuenta de la totalidad de la imagen, ni puede una combinación de circunstancias físicas, químicas, biológicas o médicas explicar la imagen de manera adecuada.


        Por lo tanto, la respuesta a la pregunta de cómo se produjo la imagen o qué produjo la imagen sigue siendo, ahora, como lo ha sido en el pasado, un misterio.


    Podemos concluir por ahora que la imagen de la Sábana Santa es la de una forma humana real de un hombre azotado y crucificado. No es el producto de un artista. Las manchas de sangre están compuestas de hemoglobina y también dan una prueba positiva para la albúmina sérica. La imagen es un misterio continuo y hasta que se realicen más estudios químicos, tal vez por parte de este grupo de científicos, o tal vez por algunos científicos en el futuro, el problema permanece sin resolver. (1)

    Sábana Santa
    Un creyente ante la Sábana Santa en Turín

    1988, la datación por Carbono 14 de la Sábana Santa

    Pero, como decía, llegó el año en el que la ciencia se impuso con la fuerza demoledora que lo suele hacer. Por fin se obtuvieron los permisos correspondientes y se seleccionaron 4 muestras que fueron enviadas a 3 laboratorios diferentes (2 a Arizona, una a Londres y otra a Zurich) y los tres, aunque con bastantes años de diferencia entre ellos, la dataron como una falsificación medieval. La fecha que ofrecieron fue: 1260 – 1390 (con un margen de 10 años arriba o abajo). Los resultados se publicaron en la prestigiosa revista Nature. Curiosamente, las fechas obtenidas se corresponden con los primeros registros históricos de la sábana, por lo que la teoría de una falsificación medieval cogía bastante fuerza.

    Desde entonces salieron a la palestra muchas teorías conspiranóicas. Había quien decía que al desintegrarse el cuerpo de Jesús, el proceso alteró las cantidades de Carbono 14 presentes en el lienzo. También se decía que el incendio producido en 1532 en la iglesia de Chambery, también modificó la cantidad de carbono. Sea como fuere, todas estas teorías no se pueden probar por lo que solo quedan para el deleite de la imaginación de algunos.

    Sin embargo hubo una teoría que sí llamó la atención de los científicos, la de los especialistas Sue Benford y Joe Marino. Observando minuciosamente a través del microscópio observaron una leve diferencia de color entre el tejido normal de la síndone y la parte que se había cortado para realizar la datación por Carbono 14. Dicha diferencia solo podía obedecer a una cosa, la parte observada tenía fibras de algodón. Si la sábana entera estaba confeccionada con lino, ¿qué hacían ahí esas fibras de algodón? La única respuesta posible estribaba en que fuera un remiendo utilizado para reparar el borde. En palabra de los especialistas:

    La presencia de fibras de algodón en la sábana se podría considerar más bien una intrusión de material que una contaminación de la muestra. Es importante porque la mejor evidencia sugiere que no está presente en ningún otro lugar que no sea en el área de la muestra y la inmediatamente adyacente. Y dado que había evidencia de retejido que incluía pistas visibles, colorante más intenso, alumbre y algodón, entonces es razonable concluir que podría haber también fibra de lino más nueva utilizada en el re-tejido. El algodón puede haber sido utilizado para permitir que el tinte se adhiera a la fibra. El tinte probablemente se usó para hacer que el hilo nuevo parezca amarillento como el hilo más antiguo.

    Estos especialistas quisieron enviar dichas fotografías ampliadas por microscópio a expertos en téjidos y en textiles y todos por unanimidad les respondieron afirmativamente, aquello era un remiendo y no formaba parte de la tela original. Benford y Marino, que bautizaron su teoría como “el remiendo invisible”, han presentado como evidencia a favor de su existencia un comunicado personal del Sr. Michael Ehrlich, propietario y presidente de Without A Trace, (compañía que proporciona servicios de reparación y zurcido),​ en el sentido de que los artesanos de la Edad Media eran capaces de realizar un entretejido que reparaba los tejidos de una manera invisible.

    El doctor en química Ray Rogers se interesó por el trabajo publicado por Benford y Marino. Rogers era un prestigioso químico que había trabajado en el proyecto Manhattan y había publicado alrededor de 50 publicaciones científicas en revistas especializadas. Hay que enfatizar este último punto puesto que no era un don nadie. Además tenía en su poder aún parte de las muestras que se habían datado en el año 88, por lo que se dispuso a refutar la nueva hipótesis de los especialistas. El doctor Rogers publicó en la revista científica Thermochimica Acta del 20 de Enero de 2005 (Vol. 425, páginas 189-194) (2)

    El doctor Rogers dijo:

    En su momento acepté los resultados del radiocarbono, y creía que la teoría de Benford y Marino era altamente improbable. Usé mis muestras para probarlo. Una de las mayores vergüenzas que un científico puede enfrentar es tener que estar de acuerdo con las de un lunático.

    El Dr. Rogers explica que la muestra que se escogió contiene vanilina, y el resto de la sábana no. Es totalmente improbable que solamente aparezca esta sustancia en la muestra. Atendiendo a esto, la sábana debe ser el doble de antigua que la muestra datada. La vanilina se origina por la descomposición térmica de la lignina, un polímero complejo integrante del algodón. Este producto suele encontrarse en materiales medievales, pero no en telas más antiguas, ya que disminuye con el tiempo.

    El trabajo publicado por Rogers que muestra que la datación por carbono no es válida ha sido confirmado por John L Brown, especialista en materiales forenses en Georgia Tech en Atlanta, Georgia y por Robert Villarreal y un equipo de nueve científicos en el Laboratorio Nacional Los Alamos en Nuevo México.

    La necesidad de un nuevo estudio para la Sábana Santa 

    El Dr. Rogers padecía cáncer y estaba corriendo una carrera contrarreloj contra la muerte. Quería que la verdad se supiera antes de que muriera. Para ello intentó que se tomara una nueva muestra que no fuera la que ya se había datado. Sin embargo se dio cuenta que la sábana santa ya no puede datarse con el carbono 14. El vaticano, en un intento de preservar la sábana en las mejores condiciones contra micro insectos, utilizó un producto que ha alterado por completo los valores de C14 para una futura revisión. Sin embargo no todo esta perdido, Rogers, como experto químico en tejidos quemados, recordó que las zonas quemadas en el incendio de Chambery son muestras perfectas, al estar el carbono “paralizado” en dichas partes y, puesto que conocemos la fecha exacta del incendio, podemos calcular sin ningún problema la fecha de la síndone.

    Sin embargo el Dr. Rogers murió sin poder ver su sueño cumplido. El vaticano se negó a ninguna prueba más y por ahora no tiene intención de repetirla en el futuro.

    Después de fallecer Rogers, Robert Villarreal, que trabajaba en el mismo laboratorio de Los Álamos, retomó sus trabajos con las mismas muestras. En su informe Villarreal, en contra de lo que habían mantenido Raes, Rogers y otros, concluye que las muestras procedentes de la datación estaban compuestas completamente de algodón, no de lino. (3)

    Comparando el tipo de costura con otras telas del Siglo I

    Entre junio y julio de 2002 un equipo de expertos bajo la dirección de Mechthild Flury-Lemberg, conservadora del Museo histórico de Berna (Suiza), realizó una tarea de restauración del lienzo, que se acompañó del escaneo, espectrometrías, microfotografías, etc., y el lienzo fue guardado en una teca especialmente diseñada en condiciones óptimas para su conservación, que, al parecer, estaba amenazada desde hacía años. En estos trabajos se levantó por primera vez el forro posterior que cubría la tela. En junio del 2002 Mechthild Flury-Lemberg ,encargada de la restauración del lienzo, encontró un patrón particular de cosido en la costura de uno de los lados largos del Sudario (llamado “orillo”). Ese patrón de cosido es muy similar a los fragmentos de tela encontrados en las tumbas de la fortaleza judía de Masada (el palacio de invierno del rey Herodes). Según la experta, hay un zurcido en la sábana idéntico a un tejido del siglo primero, que era exclusivo de la fortaleza de Masada junto al Mar Muerto. Su patrón de hilado, un entretejido 3:1, es el propio del diseño sirio de la época, según la apreciación de Gilbert Raes, del Instituto Ghent de Tecnología Textil en Bélgica. Flury-Lemberg expuso que «la tela de lino del Sudario de Turín no exhibe técnicas de tejido ni costuras que contradigan su origen como producto de gran calidad de los obreros textiles del siglo primero» (4)

    La presencia de carbonato de calcio

    Asimismo, la presencia de carbonato de calcio (polvo de piedra caliza) en el Sudario fue notada por la Dra. Eugenia Nitowski (arqueóloga de Utah) en sus estudios de las cuevas-tumbas de Jerusalem. (5)

    un nuevo estudio para la Sábana Santa 
    Un nuevo estudio para la Sábana Santa

    Una re-datación de la muestra

    En 2010, Timothy Jull y Rachel A. Freer-Waters, de la Universidad de Arizona, analizaron una muestra del tejido que había quedado de reserva en el laboratorio de Tucson tras la datación de 1988. En el extracto de su trabajo concluyeron:

    Presentamos una investigación fotomicrográfica de una muestra de la Sábana Santa de Turín, separada de una utilizada en el estudio de datación por radiocarbono de 1988 en Arizona. En contraste con otros informes sobre material menos documentado, no encontramos evidencia
    para contradecir la idea de que la muestra estudiada fue tomada de la parte principal del sudario, según lo informado por Damon et al. (1989).
    Tampoco encontramos evidencia de recubrimientos o colorantes, y solo contaminantes menores. (6)

    En el mismo año, una serie de científicos realizaron un análisis estadístico donde concluían que los datos obtenidos con la prueba del Carbono 14 eran erróneos. Ofrecieron lo que ellos llamaron un “análisis estadístico robusto” para invalidar dicha prueba. (7)

    Sin embargo, para líar más el asunto, en el año 2015 una serie de científicos (Bella, Garlaschelli y Samperi ) publicaron un trabajo en la misma revista científica donde el Dr. Rogers publicó el suyo, Thermochimica Acta.  En dicho trabajo afirman que Rogers cometió algunos errores importantes en su interpretación de los datos del espectrógrafo de masas que invalidarían la teoría del remiendo invisibles. (8) Hasta la fecha, esta ha sido el estudio más actual sobre la Sábana Santa

     Un análisis forense para resolver dudas

    En el caso que se deba a una falsificación medieval, es claro que el artista debería tener conocimientos avanzados de anatomía. También debería saber que si el reo era crucificado por las manos, éstas se rasgarían y el cuerpo caería. La perforación de las muñecas en vez de las palmas va en contra de la iconografía tradicional cristiana, sobre todo la medieval. Es por ello que debería ser crucificado por un punto “el espacio Destot”. Según la teoría de Pierre Barbet:

    El clavo de la Crucifixión atraviesa la mano a través del carpo por el espacio mesocarpiano de Destot comprendido entre los huesos semilunar, piramidal, hueso grande y hueso ganchoso.

    Los experimentos fueron repetidos y con los mismos resultados por otro cirujano coetáneo de Barbet, el Dr. Domenico Tarantini del “Ospedal Generale di Trani”.

    Este dato aparece recogido en la imagen de la síndone, pero no solo eso, nuevos estudios aseguran que si la perforación se hace por ese punto el tendón del dedo gordo quedaría aprisionado y éste dedo se contraería hacia el interior y, paradójicamente, el dedo gordo no aparece en la imagen de la síndone, por lo que el creador también sabría este dato. Algo menos que curioso ¿no?

    Necesitamos un nuevo estudio para la Sábana Santa, con todos los datos que hemos recogido en estos tres artículos tendríamos más que suficiente para poder datarla correctamente. ¿Estamos ante el 5º evangelio? ¿o tal y como dijo el Carbono 14 es una falsificación medieval?

    Actualización: Nueva noticia sobre la Sábana Santa

    Déjame tus comentarios acerca de este enigma, me encantaría saberlos.

     

    Fuentes:
    
    (a) https://er.jsc.nasa.gov/seh/shroud.html
    
    (1) http://www.shroud.com/78conclu.htm 
    
    (2) https://www.sciencedirect.com/journal/thermochimica-acta/vol/425/issue/1
    
    (3) http://www.ohioshroudconference.com/papers/Villarreal.pdf 
    
    (4) Rodríguez Saldaña, A. «La conservación y restauración de la síndone». 
    
    (5) Kohlbeck, Joseph A. and Eugenia L. Nitowski, “New Evidence May Explain Image on Shroud of Turin: chemical tests link Shroud to Jerusalem” The Biblical Archaeology Review, Vol. XII, no. 4, July-August, 1986, pp. 18-29. 
    
    (6) Rachel A. Freer-Waters,A. J. Timothy Jull: Investigating a Dated Piece of the Shroud of Turin, Radiocarbon, Vol 52, No 4 (2010), 
    
    (7) Marco Riani, Anthony C. Atkinson, Fabio Crosilla, y Giulio Fanti: robust statistical analysis of the 1988 Turin Shroud radiocarbon dating results», en International Workshop on the Scientific Approach to the Acheiropoietos Images, ENEA Resarch Center of Frascati (Italia), 6 de mayo de 2010, p. 4. 
    
    (8) Marco Bella, Luigi Garlaschelli, Roberto Samperi, "There is no mass spectrometry evidence that the C14 sample from the Shroud of Turin comes from a “medieval invisible mending"", Thermochimica Acta, Volume 617, 10 October 2015, Pp.169–171
    • Facebook
    • Twitter
    • Google+
    • Linkedin
    • Pinterest

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    error: Content is protected !!