El cosmos acaba de ofrecernos una escena que podría reescribir lo que entendemos sobre los visitantes interestelares. El cometa 3I/ATLAS, detectado por el sistema ATLAS el pasado 1 de julio desde el telescopio de Río Hurtado (Chile), no solo ha despertado la atención de la comunidad científica por su procedencia fuera del Sistema Solar.
En las últimas semanas, ha emitido una señal de radio y ha mostrado signos de desintegración tan extremos que amenazan con romper las leyes de la física cometaria conocidas. Todo apunta a que estamos ante un fenómeno sin precedentes.
Resumen actual de 3I/ATLAS
Resumen actual de 3I/ATLASLa primera señal de radio interestelar
El astrofísico de Harvard Avi Loeb, conocido por su hipótesis sobre el origen artificial de ʻOumuamua, ha sido una de las voces más activas en el seguimiento de 3I/ATLAS. En una reciente publicación en Medium, Loeb aseguró que el radiotelescopio MeerKAT, del Observatorio Sudafricano de Radioastronomía, detectó líneas de absorción de radio procedentes del objeto.
Concretamente, se registraron frecuencias de 1,665 GHz y 1,667 GHz, asociadas a radicales hidroxilo (moléculas de OH), que son productos de la descomposición del agua por radiación ultravioleta. Sin embargo, la señal mostró un desplazamiento Doppler que sugiere un movimiento coordinado con la trayectoria del cometa. Según Loeb, este patrón coincide casi exactamente con la dirección de la mítica señal “Wow!” captada en 1977 desde el radiotelescopio Big Ear de Ohio, cuya fuente sigue sin explicación.
El hallazgo ha desatado un intenso debate. Mientras algunos científicos lo interpretan como un fenómeno químico natural producto de la sublimación de hielo, otros —entre ellos Loeb— sostienen que el tipo de modulación observada podría implicar una emisión controlada o una estructura artificial.
Loeb no ha afirmado que se trate de tecnología extraterrestre, pero sí plantea que los datos no encajan con un cometa común.
Próximas observaciones clave
Las agencias espaciales ya han marcado en rojo dos fechas. La primera es el 19 de diciembre de 2025, cuando 3I/ATLAS alcanzará su punto más cercano a la Tierra, a 1,8 unidades astronómicas (unos 270 millones de kilómetros). Será el momento ideal para realizar nuevas mediciones espectrales desde tierra y confirmar si las emisiones de radio se repiten o se amplifican.
La segunda fecha es el 16 de marzo de 2026, cuando el cometa pasará a 53 millones de kilómetros de Júpiter. La sonda Juno, que orbita el planeta gigante, aprovechará la ocasión para buscar señales de baja frecuencia (entre 50 y 40 MHz) utilizando su antena dipolo. Si se detecta alguna correlación con las emisiones captadas por MeerKAT, la comunidad científica tendría el primer indicio sólido de comunicación electromagnética procedente de un cuerpo interestelar.
Fragmentación masiva: la hipótesis del colapso
Mientras los radiotelescopios seguían la pista de las emisiones, las cámaras del telescopio espacial Hubble y del Webb registraban un fenómeno inesperado. El 9 de noviembre de 2025, las imágenes revelaron enormes chorros de material expulsados en direcciones opuestas: un millón de kilómetros hacia el Sol y tres millones en sentido contrario. Loeb estimó que el cometa habría perdido hasta un 16 % de su masa total en pocos días.
El problema es que esa cantidad de material expulsado no encaja con el tamaño del núcleo estimado. “Houston, tenemos un problema con la hipótesis del cometa natural”, ironizó Loeb. Según sus cálculos, para explicar la masa perdida, el objeto debería tener una superficie al menos 16 veces mayor que la medida por el Hubble el 21 de julio. O bien las estimaciones del tamaño eran erróneas, o 3I/ATLAS no se comporta como un cometa natural.
Loeb comparó el fenómeno con los motores químicos: “Los cohetes se propulsan con velocidades de escape de 3 a 5 kilómetros por segundo, diez veces mayores que las velocidades máximas de eyección de gases sublimados por la luz solar”. En su análisis, las velocidades observadas en los chorros de 3I/ATLAS se acercan a esas cifras, lo que sugiere un proceso de liberación energética mucho más potente o distinto del habitual.
Un cometa que desafía los modelos conocidos
Las observaciones del 6 de agosto de 2025 con el telescopio James Webb indicaban una pérdida de masa de apenas 150 kg por segundo, típica de un cometa activo. Sin embargo, tras el perihelio —su punto más cercano al Sol—, la tasa aumentó a 2 millones de kilogramos por segundo. Un salto de cuatro órdenes de magnitud que, según Loeb, solo puede explicarse con una dependencia extrema del calor solar o con una estructura interna inusual.
Para que un cometa se vuelva tan inestable, debería tener una composición extremadamente porosa o contener materiales volátiles que reaccionen de forma explosiva al calor. Pero en este caso, la curva de brillo observada es tan abrupta que ni siquiera los modelos térmicos más avanzados la explican.
Algunos astrónomos sugieren que podría tratarse de un objeto parcialmente metálico o de un núcleo hueco, hipótesis que recuerda inevitablemente a la controversia de ʻOumuamua.
Un experimento natural del cosmos
Más allá de las interpretaciones, el fenómeno representa una oportunidad científica sin precedentes. Por primera vez, los astrónomos están observando cómo un objeto formado alrededor de otra estrella se desintegra bajo la luz del Sol. Esto permite estudiar directamente la resistencia y composición de los materiales interestelares, algo imposible de recrear en laboratorio.
Además, la combinación de aceleración no gravitacional, emisiones de radio y pérdida de masa extrema podría cambiar la forma en que clasificamos los cuerpos interestelares. Si las hipótesis de Loeb se confirman, habría que revisar la línea divisoria entre un cometa natural y un posible artefacto interestelar.
El eco de las advertencias de Hawking
El caso de 3I/ATLAS también revive el debate ético sobre cómo la humanidad debe enfrentarse a señales o fenómenos no identificados. Stephen Hawking advirtió en su día que contactar con civilizaciones avanzadas “no terminó bien” para las especies menos desarrolladas en la historia de la Tierra.
Si 3I/ATLAS es un mensajero, intencionado o no, el simple hecho de escucharlo ya nos obliga a reflexionar sobre nuestra preparación tecnológica y filosófica para interpretar el mensaje.
Un misterio que apenas comienza
En las próximas semanas, los principales observatorios del mundo continuarán vigilando el rastro de 3I/ATLAS. Si las emisiones de radio se repiten y la fragmentación progresa, podríamos estar ante la primera observación directa de un objeto interestelar que emite energía, se desintegra y altera su curso de forma no explicable solo por la física conocida.
Sea un cometa atípico o algo más complejo, 3I/ATLAS se ha convertido en el espejo donde la humanidad observa su propio asombro. Entre la ciencia y el misterio, este viajero del abismo estelar nos recuerda que aún no entendemos del todo qué puede venir del otro lado de la galaxia.
Fuentes:
https://www.larazon.es/ciencia/detectan-primera-senal-radio-procedente-3iatlas-estas-son-implicaciones-que-tiene_202511116732402c1122de0001ef62cf.html
https://www.larazon.es/ciencia/3iatlas-fragmentacion-masiva-enigma-objeto-interestelar_202511116731f2d51122de0001ef62c4.html
https://medium.com/@avi-loeb
https://www.sarao.ac.za/science/meerkat/
https://www.nasa.gov/mission/juno
