La reciente desclasificación masiva de una ingente cantidad de documentos sobre OVNIs por parte del Pentágono ha sacado a la luz relatos de testigos extraordinarios que datan de la década de 1960. Entre las revelaciones más sorprendentes se encuentra un memorando del FBI de 1966 que detalla informes sobre figuras de pequeño tamaño, ataviadas con trajes espaciales, que salían de naves misteriosas, lo que ha reavivado con fuerza el debate sobre las visitas extraterrestres en nuestro planeta.
El 8 de mayo de 2026, el Departamento de Guerra de los Estados Unidos publicó más de 160 archivos que anteriormente estaban clasificados (fotografías, vídeos y memorandos internos del gobierno) en un portal público dedicado, war.gov/ufo, como parte del Sistema de Desclasificación e Información Presidencial para Encuentros con UAP (PURSUE).
El incidente OVNI de Manises
El incidente OVNI de ManisesSi te apasiona el misterio y la búsqueda de la verdad, habrás notado que este movimiento de transparencia no tiene precedentes. Los documentos ofrecen una visión fascinante de una época en la que el fenómeno de los objetos volantes no identificados comenzó a permear la conciencia colectiva de la sociedad estadounidense.
A través de estos archivos, podéis explorar no solo los avistamientos en sí, sino también la respuesta burocrática y científica de un gobierno que, al menos de cara al público, intentaba minimizar la importancia de lo que sus propios agentes estaban investigando en secreto.
## Seres pequeños con trajes espaciales: El informe del FBI de 1966
Los relatos más asombrosos se encuentran contenidos en un memorando interno del FBI con fecha del 19 de octubre de 1966, enviado desde la oficina de campo de la Oficina en San Francisco al mismísimo director J. Edgar Hoover. El documento señala que «1965 fue el año con el mayor número de avistamientos de OVNIs» a nivel mundial.
Los investigadores siguieron de cerca los informes de naves que habían aterrizado y de sus ocupantes, y el memorando afirma que unos pocos testigos informaron haber visto a tripulantes que habían descendido de los objetos. Estas entidades fueron descritas como seres de «un metro o un metro veinte de altura, vistiendo lo que parecen ser trajes espaciales y cascos».
Imaginad por un momento la escena que describieron aquellos testigos de mediados de los sesenta. No se trataba de visiones etéreas, sino de encuentros con seres físicos que manipulaban tecnología tangible. Los avistamientos involucraban objetos de metal pulido capaces de permanecer suspendidos en el aire en silencio absoluto antes de acelerar a «velocidades fantásticas».
Los colores de estas naves variaban desde un blanco brillante hasta rojos apagados y naranjas intensos, y algunas presentaban luces cegadoras y llamativas. Según los informes, las naves maniobraban con una precisión que desafiaba cualquier explicación aeronáutica convencional de la época, y múltiples testigos en diferentes estados proporcionaron descripciones casi idénticas tanto de los objetos como de sus diminutos ocupantes.
## Tecnología avanzada y metales de origen desconocido
Los archivos desclasificados también detallan con gran minuciosidad los efectos físicos que estos objetos supuestamente tenían en su entorno inmediato. Los testigos informaron de que las naves emitían campos de fuerza que interferían con las fuentes de energía y los equipos electromagnéticos, dejando a oscuras vecindarios enteros o deteniendo motores de vehículos en pleno funcionamiento.
En algunas instancias, se descubrió que el suelo debajo de los objetos estaba quemado o chamuscado después de que estos partieran, y los animales en las cercanías reaccionaron, según se informa, con una agitación extrema, detectando la presencia de los objetos mucho antes que los seres humanos.
Además, los registros del FBI sugieren que se habían recuperado restos de platillos estrellados en al menos tres ocasiones distintas. Los análisis de laboratorio mencionados en los archivos describen los escombros como un «metal desconocido excepcionalmente duro» y aleaciones de magnesio que no correspondían a los estándares industriales de aquel entonces.
Un material específico destacó por contener «miles de esferas metálicas de 15 micras en su interior» y mostrar evidencia clara de impactos de micrometeoritos en su superficie. Este detalle ha fascinado a los científicos de materiales y a los investigadores de OVNIs, ya que sugiere que el material estuvo expuesto al entorno del espacio exterior durante un tiempo prolongado antes de llegar a la Tierra.
## El misterio de las microesferas y su implicación científica
Para comprender la magnitud de este descubrimiento, debéis fijaros en la estructura microscópica de los restos recuperados. La presencia de microesferas de 15 micras distribuidas de manera uniforme por toda la estructura metálica sugiere un proceso de fabricación que, incluso hoy en día, sería extremadamente complejo de replicar fuera de condiciones de microgravedad.
Esto ha llevado a muchos expertos a teorizar que estos objetos no solo proceden de fuera de nuestro sistema solar, sino que fueron construidos en entornos orbitales o en naves factoría espaciales. La dureza del metal, descrita como «excepcional», refuerza la idea de una ingeniería diseñada para resistir las condiciones extremas del viaje interestelar.
Si analizáis los informes de los científicos de la época que tuvieron acceso a estas muestras, notaréis una mezcla de asombro y frustración. La tecnología de 1966 no permitía desentrañar por completo la composición isotópica de estos materiales, pero los datos actuales que se han liberado junto con los archivos originales permiten a los investigadores modernos aplicar técnicas de espectrometría de masas para determinar si las proporciones de isótopos coinciden con las encontradas en nuestro sistema solar.
Este es uno de los puntos más críticos de la nueva información publicada en war.gov/ufo, ya que proporciona la base empírica que muchos escépticos exigían para tomar en serio el fenómeno.
## Controversia nacional y el libro que sacudió a Estados Unidos
El memorando de 1966 se centró en gran medida en el frenesí público causado por el libro «Flying Saucers – Serious Business» de Frank Edwards, un destacado locutor e investigador de OVNIs de la época. El FBI vigiló de cerca las afirmaciones de Edwards, quien sostenía que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos había «retenido información deliberadamente y dado explicaciones engañosas por temor a un pánico masivo por parte del público si se le decía la verdad».
El libro se convirtió rápidamente en un éxito de ventas y se le atribuyó el mérito de haber impulsado una oleada de informes públicos de avistamientos a lo largo de 1965 y 1966.
Debéis entender que, en aquel contexto de la Guerra Fría, la desconfianza hacia las instituciones gubernamentales estaba empezando a crecer. La labor de Edwards no solo consistía en recopilar testimonios, sino en cuestionar activamente la narrativa oficial. El hecho de que el FBI dedicara recursos a monitorizar a un autor y el impacto de su obra demuestra que el gobierno estadounidense no veía los OVNIs simplemente como un misterio científico, sino como un problema de seguridad nacional y estabilidad social.
La posibilidad de que la población perdiera la fe en la capacidad del Estado para proteger el espacio aéreo era una preocupación constante para Hoover y su administración.
## La respuesta política y el papel de Gerald Ford
El documento también menciona el clima político de la época, señalando que el futuro presidente Gerald Ford, entonces congresista por Michigan, estaba pidiendo audiencias oficiales después de que una oleada de avistamientos de OVNIs recorriera su estado natal. Ford, presionado por sus electores que habían presenciado luces extrañas y naves maniobrando sobre los bosques de Michigan, no se conformó con las explicaciones habituales de «gas de los pantanos» ofrecidas por los portavoces de la Fuerza Aérea.
Su insistencia fue clave para que el fenómeno llegara a los pasillos del Congreso.
Esta presión política finalmente llevó a la Fuerza Aérea a encargar un estudio de 300.000 dólares al físico de la Universidad de Colorado, Edward U. Condon, para investigar el fenómeno. Sin embargo, ese estudio, conocido como el Informe Condon, terminó envuelto en su propia controversia cuando se filtraron documentos internos que sugerían que sus conclusiones habían sido predeterminadas para desacreditar el fenómeno OVNI.
Si observáis la historia con perspectiva, veréis que la lucha por la transparencia que vivimos hoy tiene sus raíces directas en las demandas de hombres como Ford, que ya hace sesenta años sospechaban que no se nos estaba contando toda la historia.
## Transparencia sin precedentes con matices importantes
La publicación de estos 162 archivos responde a una orden ejecutiva del presidente Donald Trump que ordena al secretario de Guerra, Pete Hegseth, desclasificar los registros relacionados con los Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP). «El Departamento de Guerra está en sintonía con el presidente Trump para aportar una transparencia sin precedentes con respecto a la comprensión de nuestro gobierno sobre los Fenómenos Anómalos No Identificados», afirmó Hegseth.
No obstante, las autoridades han instado a la precaución al interpretar los archivos, señalando que el memorando del FBI sirve como un resumen de los relatos de testigos de la época y de la literatura popular, más que como una verificación gubernamental definitiva de la vida extraterrestre.
Es fundamental que, al revisar este material, mantengáis un espíritu crítico. Aunque el Departamento de Guerra está liberando información, también está protegiendo métodos y fuentes que consideran críticos para la seguridad actual. El portal PURSUE es un paso gigantesco, pero no es el final del camino.
Como ciudadanos, tenéis ahora la oportunidad de acceder a la misma información que durante décadas estuvo guardada bajo llave en cajas fuertes climatizadas, permitiéndoos formar vuestra propia opinión basada en datos primarios y no en filtraciones de segunda mano o teorías de conspiración sin base documental.
## El impacto en la comunidad científica y el futuro de la investigación
La comunidad científica ha recibido esta liberación de datos con una mezcla de entusiasmo y cautela. Por un lado, la posibilidad de analizar datos de sensores antiguos y testimonios de personal militar cualificado ofrece una base de datos histórica que hasta ahora era inexistente para el ámbito académico.
Por otro lado, muchos científicos advierten de que los testimonios humanos son falibles y que, sin datos físicos adicionales que los acompañen, es difícil llegar a conclusiones definitivas sobre la naturaleza de estos «tripulantes» de un metro de altura.
A pesar de esto, el renovado interés gubernamental está permitiendo que se asignen fondos para el estudio de los UAP desde una perspectiva puramente física. Ya no se trata solo de anécdotas; se trata de estudiar firmas electromagnéticas, anomalías en la propulsión y materiales que presentan estructuras atómicas inusuales.
El objetivo final de iniciativas como PURSUE es normalizar el estudio de estos fenómenos, eliminando el estigma que durante años impidió que científicos serios dedicaran sus carreras a investigar lo que ahora el Pentágono admite abiertamente que es una realidad tangible que opera en nuestros cielos.
## Conclusiones sobre la desclasificación de 2026
Si bien los archivos no contienen revelaciones definitivas que confirmen un contacto alienígena oficial al estilo de las películas de Hollywood, ofrecen una ventana extraordinaria al seguimiento de décadas del gobierno sobre el fenómeno OVNI y los relatos profundamente extraños reportados por ciudadanos comunes. La coherencia de los informes de 1966, que coinciden en detalles específicos a pesar de provenir de testigos que no tenían contacto entre sí, es uno de los argumentos más fuertes a favor de la realidad del fenómeno.
No es fácil coordinar a cientos de personas para que mientan de la misma manera sobre seres con cascos y trajes espaciales.
Mientras el Pentágono promete seguir publicando nuevos materiales de forma continua, el público se queda, en palabras de los funcionarios, para «sacar sus propias conclusiones» sobre lo que revelan estos documentos. Para aquellos de vosotros que habéis sospechado durante mucho tiempo que la verdad sobre los fenómenos anómalos no identificados estaba siendo ocultada, esta desclasificación representa un paso significativo, aunque incompleto, hacia la transparencia total.
El camino hacia el conocimiento de nuestra posición en el universo es largo, pero archivos como estos nos indican que, al menos, estamos empezando a mirar en la dirección correcta.
## Fuentes
https://www.war.gov/ufo/
https://nypost.com/2026/05/08/us-news/ufo-witnesses-reported-seeing-four-foot-tall-crewmen-wearing-space-suits-and-helmets-files-reveal/
https://www.aljazeera.com/news/2026/5/8/make-up-their-own-minds-pentagon-releases-first-tranche-of-ufo-files
https://timesofindia.indiatimes.com/world/us/four-feet-tall-wearing-space-suits-and-helmets-newly-released-fbi-ufo-files-reveal-bizarre-claims/articleshow/130966690.cms
https://www.dailymail.com/sciencetech/article-15802065/fbi-files-ufo-beings-emerge.html
https://en.wikipedia.org/wiki/Frank_Edwards_(author)
https://www.ancient-origins.net/unexplained-phenomena/unidentified-flying-objects-002482
