A pesar de la existencia de diversos relatos sobre imágenes milagrosas de Cristo, ya sea del cuerpo completo o solo de su rostro, hasta ahora no se ha logrado establecer con certeza ninguna conexión entre ninguna de ellas y la tela que actualmente se encuentra resguardada en la catedral de Turín.
Este enigma se complica aún más debido a que las referencias más antiguas que se tienen sobre la existencia del Sudario de Turín datan de mediados del siglo XIV.
El Santo Sudario de Oviedo: Un Relicario de la Fe y la Historia
El Santo Sudario de Oviedo: Un Relicario de la Fe y la HistoriaEl período de tiempo que se extiende desde la crucifixión de Jesús hasta la aparición medieval del Sudario en Europa plantea un desafío para quienes intentan vincularlo de manera concluyente con la tela que se cree que cubrió el cuerpo de Cristo. Para llenar este vacío histórico, se han formulado diversas teorías que buscan identificar el Sudario con otras imágenes antiguas o que encuentran indicios en la literatura y el arte de la época medieval que respalden su autenticidad.
Eusebio de Cesarea
Según la antigua leyenda, que fue registrada en el inicio del siglo IV por Eusebio de Cesarea, el rey Abgaro V de Edesa envió una carta a Jesús solicitándole que viniera a curar su enfermedad. Eusebio afirmaba haber traducido y copiado esta carta original, la cual formaba parte de los registros de la cancillería siria del rey de Edesa. En la carta que Eusebio transcribió, Jesús respondió que después de completar su misión en la Tierra y ascender a los cielos, enviaría a uno de sus discípulos para sanar a Abgaro, promesa que, según la leyenda, cumplió. La tradición cristiana sostiene que el apóstol Tomás envió a Tadeo (uno de los setenta discípulos mencionados en Lucas 10:1-24) a Edesa con un pañuelo que llevaba impresa la imagen del rostro de Jesús, y por medio de esta reliquia, el rey Abgaro experimentó una curación milagrosa.
A pesar de que Eusebio no proporciona detalles sobre qué sucedió con el Mandylion entre el siglo I y su época, la historia se ha transmitido ampliamente a través de fuentes sirias. La complejidad y riqueza de estos relatos hacen difícil creer que se deban exclusivamente a los esfuerzos de Eusebio.

Pintura a la encáustica titulada Abgar [de Edesa] recibiendo el Mandylion de manos de Tadeo.
La Desaparición del Mandylion
El Mandylion desapareció durante la conquista sasánida de Edesa en el año 609. De acuerdo con una leyenda árabe recopilada por el historiador Andrew Palmer durante su visita a Urfa (la antigua Edesa), se dice que la tela de Jesús (mendil) fue arrojada a un pozo ubicado en la actual Gran Mezquita de la ciudad.
En contraste, la tradición cristiana relata que en 943, el general bizantino Juan Curcuas intercambió el Mandylion por un grupo de prisioneros musulmanes. El 15 de agosto de 944, la Imagen de Edesa fue trasladada a la Iglesia de Santa María de las Blanquernas en Constantinopla, situada cerca del palacio imperial homónimo.
El 16 de agosto de ese mismo año, el Mandylion se trasladó a la capilla imperial de la Virgen del Faro en la misma ciudad.
Permaneció en Constantinopla hasta que la ciudad fue saqueada por los Cruzados en 1204, y gran parte de sus tesoros se llevaron a Europa Occidental. No hay registros de la reliquia en esa época. El destino posterior del Mandylion es objeto de debate: algunos creen que permaneció en la Sainte Chapelle de París hasta su desaparición durante la Revolución francesa; otros afirman que Leonardo Montaldo, un capitán genovés, lo legó en 1388 a la iglesia de San Bartolomé de los Armenios en su ciudad, donde se cree que aún se encuentra bajo el nombre de Santa Faz; para el historiador Ian Wilson, el Mandylion es la Sábana Santa que actualmente se conserva en Turín; finalmente, algunos lo identifican con un icono bizantino que se encuentra en Italia desde mediados del siglo XIII y que, desde finales del siglo XVI, se conoce como el «rostro de Edesa», y se conserva en la capilla papal de la sala de la condesa Matilde del palacio Vaticano.

Entrega del Santo Mandylion (la «Imagen de Edesa»), con el rostro de Cristo, por los habitantes de Edesa en Mesopotamia a los bizantinos en 944.
Mandylion = Sábana Santa de Turín
Una de las teorías más destacadas es la del historiador Ian Wilson, quien sostiene que el Mandylion o Imagen de Edesa, un famoso icono bizantino, en realidad, corresponde al Sudario de Turín. La Imagen de Edesa se caracterizaba por representar únicamente el rostro de Cristo. Su origen se remonta a la historia del rey Abgar V, que gobernó una ciudad armenia en el siglo I.
Las primeras versiones de la leyenda no mencionaban una imagen, pero con el tiempo, se comenzó a referir a una tela con el retrato de Cristo, ya sea pintada por el enviado de Abgar o creada milagrosamente por el contacto con el rostro de Jesús.
Esta imagen se conoció como el Mandylion y se tiene constancia de su existencia a partir del siglo VI, antes de ser trasladada a Constantinopla en el año 944. Sin embargo, es importante destacar que todas las fuentes directas que hacen referencia o muestran el Mandylion, ya sea a través de textos escritos o representaciones pictóricas, muestran únicamente el rostro de un hombre vivo.
A pesar de esto, algunos defensores de la identificación entre el Mandylion y el Sudario de Turín argumentan que existen indicios de que la tela podría haber contenido la imagen de un cuerpo completo.
Las actas de Tadeo
En las Actas de Tadeo, se menciona que a Jesús se le entregó la tela doblada en cuatro partes (tetradiplon) para que pudiera limpiarse el rostro. Ian Wilson interpreta esta expresión como una posible indicación de que la tela siempre se guardó plegada de esta manera, lo que permitiría que solo se viera el rostro y que las dos imágenes corporales, como se ven en el Sudario de Turín, permanecieran ocultas.
Gregorio Refrendario confirma que era el cuerpo entero
Durante el traslado de la Sábana Santa a Constantinopla en el año 944, Gregorio Refrendario, arcediano de Santa Sofía, pronunció un sermón en el que se afirmaba que la tela de Edesa contenía una referencia a la herida del costado de Jesús, lo que sugeriría que la imagen representaba el cuerpo entero de Cristo. Sin embargo, esta traducción y sus implicaciones han sido objeto de controversia y debate.
El Codice de Pray

Códice de Pray
En la Biblioteca Nacional de Budapest se guarda el Códice Pray, que representa el texto más antiguo conocido en húngaro. Este manuscrito fue redactado entre los años 1192 y 1216, durante el reinado de Bela III de Hungría, quien pasó parte de su vida en Constantinopla. Algunos expertos sostienen que una de las ilustraciones en este códice representa los preparativos para la sepultura de Cristo. En dicha representación, se puede observar una mortaja con un patrón de tejido similar al del Sudario, junto con cuatro agujeros de quemadura en uno de los bordes, formando una figura similar a la letra «L».
Lo que resulta intrigante para estos investigadores es que este peculiar patrón de agujeros se asemeja al que se encuentra en el Sudario de Turín. Se cree que estos agujeros podrían haber sido causados por un atizador o brasas de incienso. Según los registros históricos, el Sudario se conservaba en la capital del Imperio bizantino y se exhibía todos los viernes.
Esta costumbre habría sido conocida por Bela III durante su estancia en Constantinopla y, posiblemente, se habría inspirado en el patrón de la tela al crear el Códice Pray.
Sin embargo, Gian Marco Rinaldi sostiene una perspectiva diferente. Él argumenta que lo que se interpreta como el Sudario en realidad representa la tapa de un sarcófago decorada con trazos ornamentales, en lugar de quemaduras. Estos ornamentos también se encuentran en la cubeta del sarcófago y en la vestimenta de los personajes representados en la ilustración.
Rinaldi sugiere que la iconografía presente en el Códice Pray concuerda con la representación de las «Santas Mujeres» de esa época. Además, la imagen del proceso de embalsamamiento de Jesús se asemeja a otras representaciones de la misma época.
Daniel Scavone, por su parte, afirma que la iconografía de Jesús en la tumba, mostrándolo desnudo y con las manos cruzadas sobre el pubis, se encuentra en forma de lamentatio o threnos en el Imperio bizantino hacia el año 1100. Charles Freeman destaca que la posición del cuerpo en el Códice Pray era común en los enterramientos medievales y señala algunas diferencias entre esta representación y la figura del hombre del Sudario de Turín.
Gervasio de Tilbury
En el siglo XII, Gervasio de Tilbury, basándose en un texto anónimo anterior de los siglos X y XI, menciona una tela recibida por el rey Abgar que muestra la imagen de Cristo, tanto de su rostro como de su cuerpo completo. Esto sugiere que al menos en el siglo XI, existía un testimonio que apoyaba la representación del cuerpo entero de Cristo en el Mandylion.
No obstante, algunos expertos argumentan que este texto es una transformación posterior de un discurso pronunciado por el papa Esteban III en 769, en el que las mismas palabras se referían únicamente al rostro.
A pesar de estas teorías y debates, hay autores, como Antonio Lombatti y Andrea Nicolotti, que rechazan la idea de que el Mandylion pueda ser identificado con el Sudario de Turín. Ellos destacan diferencias fundamentales entre ambas imágenes, como la representación de un hombre vivo con los ojos abiertos en el Mandylion.
Además, señalan que las descripciones del Mandylion siempre se han referido al rostro y nunca se ha descrito la tela como una sábana. Los partidarios de la identificación entre ambos objetos consideran esta hipótesis como «fantástica». Nicolotti sugiere que las diferencias en los textos pueden deberse a testimonios de segunda mano o a la contemplación de diversas copias que existieron en la época.
Además, critica los métodos de trabajo de quienes defienden esta identificación.

Un cruzado llamado Robert de Clari
En 1203, un cruzado llamado Robert de Clari mencionó la existencia de una tela con la imagen de Jesús en la iglesia de Santa María de las Blanquernas en Constantinopla, lo que representa el primer testimonio conocido de un sudario con una imagen. Sin embargo, también mencionó la existencia del Mandylion en el palacio de Bucoleón, lo que complica la identificación de ambas imágenes.
Papa Inocencio III
En 1205, tras la Cuarta Cruzada, Teodoro Angelos envió una misiva al papa Inocencio III protestando por el saqueo de Constantinopla y mencionando que los venecianos y los franceses se habían apropiado de tesoros, reliquias y el lino en el que Jesucristo fue envuelto después de su muerte y antes de su resurrección.
Desde el siglo XIII, la Imagen de Edesa se encuentra en paradero desconocido, a menos que se la identifique con el Sudario de Turín.
La custodia por parte de los Cruzados
Un estudio de la historiadora italiana Barbara Frale, basado en las tesis de Ian Wilson, sostiene que el Sudario fue custodiado por los Caballeros Templarios desde el saqueo de Constantinopla hasta la disolución de la orden en 1314. Según Frale, un joven de buena familia llamado Arnaut Sabbatier ingresó a la Orden de los Caballeros Templarios en 1287 y fue invitado a besar tres veces los pies de la imagen del Santo Sudario.
Sin embargo, la identificación del Sudario de Turín con la imagen mencionada por Sabbatier ha sido objeto de controversia y desacuerdo, ya que algunos argumentan que los Templarios fueron condenados por adorar la imagen de un demonio llamado Bafomet en lugar de la imagen de Cristo con los signos de la pasión.
Resumen
La historia y la autenticidad del Sudario de Turín junto con la teoría si es o no el Mandylion, está rodeada de misterio y debate. A pesar de los esfuerzos por vincularlo con diversas imágenes milagrosas de Cristo, persisten diferencias y desacuerdos en cuanto a su identificación y origen.
Cada teoría y evidencia planteada ha sido objeto de intensa discusión, y el enigma del Sudario de Turín continúa siendo un tema de interés y estudio para historiadores y científicos.
A partir de aquí, la historia completa de la Sábana Santa, la tienes en el siguiente enlace:
