Cuando nos dirijimos a una persona, por norma general, lo llamamos por su nombre. Y no importa el idioma que usemos, siempre nos referimos a esa misma persona. Pero si se trata de un personaje religioso, donde millones de personas lo adoran y van creando una serie de tradiciones alrededor de él, a través de milenios, el personaje original se transforma.
Y en el caso de Jesús de Nazaret, incluso se ha convertido en personas incompatibles entre sí.
El Mandylion o imagen de Edesa
El Mandylion o imagen de EdesaPor este motivo vamos a realizar un artículo hablando sobre estas figuras y comparándolas un poco entre sí, con la principal convicción que ninguna de ellas es 100% la real. Con el mayor respeto del mundo a todas las creencias religiosas incluso a los agnósticos y ateos.
Se trata de raciocinio y siempre (y quien lo niegue está mintiendo) de algo de sesgo del autor.
Jesucristo

Jesucristo es Dios, y esa es la principal diferencia con todos los demás. Forma parte de la Santísima Trinidad, donde Dios Padre, Dios hijo (Jesucristo) y el Espiritu Santo son Uno y Trino, según reza el credo de la iglesia católica. Esta tradición proviene desde los evangelios donde, por poner un ejemplo, el Evangelio de Juan ya consideraba a Jesucristo un ser preexistente a la creación, como el logos o el Verbo.
Además, se encarnó en ser humano, para ser el mesías (Kristos en griego) y ser sacrificado para la expiación de los pecados de todo los seres humanos. Desde ese momento en adelante, solo se puede ser salvo a través de él.
Posteriormente, Pablo de Tarso en sus cartas da algunos detalles sobre esto y los padres de la iglesia lo desarrollan hasta el concepto actual que tenemos. Vamos a detallar los pasajes ya nombrados y algunos otros:
- Juan 1:1-14: El prólogo del Evangelio de Juan se refiere a Jesús como «el Verbo» que estaba con Dios y era Dios, y que se hizo carne y habitó entre nosotros.
- Juan 10:30: Jesús dice: «Yo y el Padre uno somos», lo que algunos interpretan como una afirmación de su unidad con Dios.
- Juan 20:28: Después de la resurrección, el apóstol Tomás se dirige a Jesús como «¡Señor mío y Dios mío!».
- Colosenses 2:9: Pablo escribe que en Jesús «habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad».
- Filipenses 2:5-11: Pablo habla de Jesús «que, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse».
Algunos Padres de la Iglesia tempranos expresaron claramente la creencia en la divinidad de Jesús. Por ejemplo, Justino Mártir (c. 100-165 d.C.) escribió sobre la preexistencia y la divinidad de Cristo. Ireneo de Lyon (c. 130-202 d.C.) defendió la doctrina de la Trinidad y la divinidad de Jesús en su obra «Contra las herejías».
Yeshua

Por Yeshua nos referimos al Cristo defendido por los Judíos Mesiánicos. Puesto que para los judíos tradicionales, Yeshua fue un simple impostor, principalmente porque no se cumplen las profecias que el Antiguo Testamento o la Tanaj atribuye a la figura del Mesías de Israel.
Los judíos mesíanicos, pero también otros movimientos como Raices Hebreas o incluso con salvedades (Los Natzratim o Natzaritas) son judíos y creen en Yeshua como el Mesías o Mashiaj. Las diferencias son muchas.
Para los judíos mesiánicos, Yeshua representa al Mesías esperado en el Antiguo Testamento, cumpliendo así las profecías judías sobre el Mesías. Esta creencia es central en su fe, y su identificación de Yeshua como el Mesías mantiene un fuerte énfasis en su herencia judía.
Por otro lado, en la tradición cristiana, Jesucristo es considerado el Mesías y Salvador de la humanidad, pero la interpretación de las profecías mesiánicas a menudo difiere de la perspectiva judía. Además, los cristianos tradicionales no están obligados a observar la Ley Mosaica, y generalmente no la siguen, en contraste con los judíos mesiánicos, quienes observan prácticas judías como el Shabat y las festividades judías.
La forma en que se nombra a esta figura también es significativa. Los judíos mesiánicos tienden a usar el nombre «Yeshua» para resaltar su identidad judía, mientras que los cristianos utilizan principalmente el título «Jesucristo», que combina «Jesús» con «Cristo» (el Ungido).
Otra diferencia notoria es la actitud hacia la Trinidad. La mayoría de las ramas del cristianismo tradicional (católicos, protestantes, ortodoxos) creen en la doctrina de la Trinidad, que afirma que Dios existe en tres personas: Padre, Hijo (Jesucristo) y Espíritu Santo. Los judíos mesiánicos creen en Yeshua como el Mesias, aunque no se hayan cumplido las profecías al cien por cien ha sido por culpa del pueblo de Israel y no del propio Mesias.
Pero pensar que Jesús es Dios sería algún tipo de idolatría, puesto que el Dios Yaveh, Elohim o Ashem (varios nombres pero un solo dios) solo puede ser uno. Ellos encuentran muchas contradiciones en el cristianismo, si simplemente se leyeran correctamente los propios evangelios, cuando Jesús habla de Dios, claramente se dirige a otra persona, lo que sería imposible si fuera él mismo.
Jesús nunca se proclama Dios.
Isa

En el islam, Isa es considerado un profeta de gran importancia, pero no se le atribuye divinidad. Los musulmanes lo ven como un siervo y mensajero de Alá (Dios), enviado para transmitir el mensaje del islam a su pueblo. Su papel se centra en la promoción del monoteísmo y la obediencia a Alá. Según la fe islámica, Isa no fue crucificado y se espera que regrese al final de los tiempos. Además el concepto de Alá difiere del concepto de Abba (o Papá) como se dirigía Jesús siempre a su padre o Dios.
Pero además, hay un punto diferencial en todo esto. En el fin de los tiempos, Isa estará por detrás del Mahdi, pero para ello, vamos a hablar un poco más de este personaje:
Mahdi
En la tradición islámica, el Mahdi se erige como una figura de gran significado y trascendencia. Se le considera un «líder justo» cuya virtud y sabiduría son ejemplares. La creencia en su futura llegada es un faro de esperanza para aquellos que anhelan un gobierno basado en la justicia y la equidad.
Se espera que el Mahdi gobierne con imparcialidad, guiado en cada uno de sus pasos por la voluntad divina. Su liderazgo es visto como un faro que iluminará el camino hacia un mundo donde la rectitud y la justicia prevalezcan sobre la opresión y la injusticia.
El Mahdi también se considera una «guía divina», una figura elegida por Dios para llevar a la humanidad por el camino de la verdad. Su llegada se asocia con la restauración de la verdad religiosa, un período en el cual la sabiduría y la guía divina estarán al alcance de todos.
Su presencia está destinada a eliminar la opresión y la injusticia, y a permitir que la humanidad encuentre la senda recta que conduce hacia la paz y la armonía.
La llegada del Mahdi también lleva consigo una esperanza en el fin de los tiempos. Se cree que su venida marcará el inicio de un período de justicia y paz, un respiro antes del Día del Juicio Final. Es un momento en el que la humanidad, tras haber experimentado dificultades y conflictos, finalmente conocerá una era de armonía y rectitud.
Por lo tanto, la creencia en el Mahdi lleva consigo la promesa de un futuro mejor, donde la justicia prevalecerá y la humanidad alcanzará su plenitud espiritual.
Es por esto que cuando llegue el Mahdi, Isa también vendrá, pero reconocerá que el Mahdi está por delante de él y siempre se colocará por detrás, puesto que es inferior a él.
Jesús de Nazaret

Por último, tratamos de Jesús de Nazaret o el Jesús Histórico que las ciencias han conseguido extraer detrás de los textos clásicos. No hay hechos, pero sí algunas suposiciones que pueden parecer interesantes.
Jesús de Nazaret vivió en la región de Judea, una provincia romana, a principios del siglo I d.C. Nació y creció en Nazaret y no en Belén, puesto que esto último pudo ser un invento posterior para encajar la profecía de que el mesías proviene de Belén de la casa de David.
Todo intento de hacer encajar a Jesús con una profecía hace, como mínimo, que los investigadores sospechen de su veracidad.
Seguramente fue un discípulo de Juan el Bautista e incluso hubo un tiempo que inició su ministerio bautizando también (aunque fueran sus discípulos). Los propios discipulos del Bautista se sentían confundidos con este hecho. Además los 12 apóstoles también fueron discípulos del Bautista, como se comenta en Hechos de los Apostoles cuando fueron a elegir al sucesor de Judas Iscariote.
Como dijo Pedro en Hechos de los Apóstoles:
Es necesario, pues, que de los varones que nos han acompañado todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.
Esto contradice a la forma en que en los evangelios Jesús va eligiendo discípulos para completar los 12 tal y como aparece en los evangelios, cuando iba itinerante y observando a personas los llamaba.
Además cuando Jesús enseñó el Padrenuestro, sus propios discípulos le pidieron que les enseñara a orar «al igual que Juan enseñaba a sus discípulos». Por lo que el propio Padrenuestro podría incluso ser una oración aprendida por Jesús de parte de Juan el Bautista.
Jesús fue un fariseo, aunque él mismo interpretara las normas de forma diferente, esto era una practica normal. Nunca eliminó la observancia del Sábado, ni de las normas de pureza en la comida, aunque le daba siempre más importancia a la bondad interior que al aspecto ritual.
También predicaba por y para los judíos, no para los gentiles. Como demuestra el siguiente ejemplo de la historia de la mujer sirofenicia y Jesús, que se encuentra en el Evangelio de Marcos 7:24-30 y en el Evangelio de Mateo 15:21-28 en el Nuevo Testamento:
En la región de Tiro y Sidón, Jesús se retiró para descansar y no quería que nadie supiera de su presencia. Sin embargo, una mujer sirofenicia, una no judía, escuchó de Él y se acercó, clamando: «¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí!
Mi hija está poseída por un demonio y sufre terriblemente».
Los discípulos de Jesús le instaron a que la apartara, pero Jesús no respondió inicialmente a la mujer. Luego, Jesús le dijo: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas del pueblo de Israel». Parecía que Jesús estaba limitando su ministerio a los judíos en ese momento.
Sin embargo, la mujer no se desanimó y se acercó aún más, postrándose ante Jesús y suplicando: «¡Señor, ayúdame!» Jesús le respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos», usando una metáfora que sugería que la ayuda espiritual debía ser primero para los judíos.
La mujer, con gran humildad y fe, replicó: «Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos». En su respuesta, reconoció su fe y su deseo de recibir cualquier gracia, incluso si fuera algo pequeño, como las migajas.
Impresionado por su fe, Jesús le dijo: «Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres.» En ese mismo momento, su hija fue sanada.
Hay muchos ejemplos más donde se aprecia que los prójimos a los que se dirigía Jesús eran siempre los Judios, aunque tuvo discípulos gentiles, como se les llamaba entonces.
Parece además, que Jesús quiso evitar su arresto y crucifixión evitando algunas zonas en varios momentos y que finalmente buscó entrar en Jerusalen con un movimiento triunfal aunque pacífico aunque en ciertos momentos hubiera que usar algo de violencia (como demuestra el hecho de que Pedro poseyera una espada) o cuando anima a sus discípulos a coger cuchillos o puñales pues iban a estar en peligro.
Tampoco parece claro que se considerara el Mesias, nunca fue claro en este concepto y hablaba más de la figura del Hijo del Hombre que tenemos en Daniel 7:13-14, se hace referencia al «Hijo del Hombre» en un contexto profético y apocalíptico:
«Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días y le hicieron acercar delante de él. Y le fue dado el dominio, la honra y el reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.»
La figura del «Hijo del Hombre» en el Libro de Daniel se presenta como alguien que recibe autoridad y poder divinos de parte de Dios, el Anciano de días. Esta figura es vista como un gobernante supremo cuyo dominio es eterno y universal.La Sábana Santa o Síndone de Turín
